Media noche:
Se le enroncaba la voz de tanto haber invocado al causante del desvelo, tenía que madrugar para irse al trabajo, pero aquél día una preocupación lo mantenía en las calles de su colonia deambulando.
NEKO!!!!!
Gritó una última vez antes de desistir en la búsqueda, el gato se había salido de la casa y la desesperación empezaba a apoderarse del dueño.
"Debí cerrar el agujero en la reja.... no debí llevarlo con la #$"$"#$"#$"#$ gata..."
Maldecía para sus adentros enojado con todo, a la vez que regresaba hacia su casa con una molesta inquietud, apenas si tocó la superficie de su cama la expresión agria se transformó en una de sincera preocupación.
"¿Donde andara?... #%#$%#%#$ neko... Dios quiera que regrese con bien."
El sueño le venció, al otro día debía levantarse muy temprano y para su reloj biológico pasada la media noche ya era desvelada; sumido en las fases del sueño no vió el trascurrir de las horas, de súbito en medio de la noche su sentido del oído alertó a su cerebro provocando que se incorporara impulsado por un resorte.
NEKO!!!!
Casi gritó ahogandose la voz entre el adormecimiento que rápidamente se le pasó, los ladridos del perro le hicieron casi correr tropezándose con las cosas que yacían tiradas sobre el suelo de su habitación; se mal puso las chanclas sintiendo en su pecho una sensación peculiar, aquella que se genera por la incertidumbre y se acrecenta por el conocimiento, un presentimiento que le arrugó el corazón mientras sus pasos lo llevaban hacia donde el perro gruñía.
"Por favor.. que esté trepado en el árbol o en la barda... por favor..."
Pero no fueron las imágenes próximas a lo que sus ojos vieron cuando la puerta de salida hacia el patio carraspeó funesta en un chillido por la falta de aceite en las bisagras, el shock fué tan agudo que el tiempo transcurrió demasiado rápido como para notarlo.
DEJALO!!!!...
Se ahogó la orden en su garganta al ver la sangre, la rabia subió por su cabeza crispando los puños en contra del perro que desconcertado le gruñía incluso a su amo; despierto el instinto salvaje es difícil de controlarse en cualquier animal, y que somos los seres humanos sino animales?...
No supo como, quizá las lágrimas le impidieron ver el peligro de interponerse entre un cazador y su presa, no le importó la sangre ni los pedazos desgarrados de carne que humedecieron sus manos, no vió tampoco cuando su padre alertado por los gritos trataba desesperadamente de proteger a su vástago del perro, la adrenalina estaba al por mayor y los sentidos erizados por el coraje pero más que nada por la impotencia.
Solo se preocupó del felino siamés que yacía desgarrado entre sus manos, la madrugada lo sorprendió llorando, como el niño que pierde a su mejor amigo, ese incondicional que le escucha sin hastiarse de sus quejas, ese que tiene siempre una caricia dispuesta a ser brindada sin importarle tu cara de pocos amigos, ese que se acurruca en tu regazo sin importarle cuantas veces le has manoteado alejándolo para que no te llene de pelos.
Aún estaba calientito su cuerpo, el reloj apuntaba casi las 5am, pensaba desesperado como arreglarlo, pidiéndole a Dios que todo fuera un mal sueño, que esa humedad cálida de la sangre sobre sus dedos, no fuera más que un estímulo del cansancio jugándole malas pasadas; impotencia, frustración... y entonces esa bomba que se había desbordado en sollozos le hizo girar la vista hacia el ejecutor.
El perro aún gruñía, no sabía lo que había hecho o quizá si; la figura paterna fué la que puso el orden, aunque ene l fondo compartía el sentimiento de rabia de su vástago. Quizá veía tambien al gato, aquél que a su llegada no le provocó más que un fuerte disgusto, tener una mascota dentro de la casa es mucha responsabilidad, más para dos viejos que tienen que lidiar con sus propios achaques, pero no podía evitarlo... se había encariñado con el siamés igual que su hijo, sin embargo hubo de soportar estoico la desgarradora escena, solo para contener el frenesí de la bestia y que no resultara alguien más herido.
"Es solo un animal..."
Se repetía el muchacho mientras discernía entre las dos opciones funerarias que tiene disponible un gato doméstico, "Tirarlo a la basura" o "Hacer un improvizado cementerio en el patio delantero"; La primera ni siquiera fué opción, descargó la rabia cavando un pozo mientras enjugaba las lágrimas, pero sus fuerzas menguaron cuando tenía que cubrir el cuerpo, entonces el padre le reelevó terminando la tarea de su hijo en un gesto de sincera solidaridad.
"Es solo un animal..."
Volvía a repetirse para contener ese sentimiento que traía a flor de piel, sin embargo no hay nada de malo en llorar a los que nos entregan su cariño sin pedir nada, a veces precisamente "los animales" son los únicos que realmente nos enseñan lo que es querer incondicionalmente.
Por que me hiciste sonreír el tiempo que estuviste conmigo, gracias Neko.
Se le enroncaba la voz de tanto haber invocado al causante del desvelo, tenía que madrugar para irse al trabajo, pero aquél día una preocupación lo mantenía en las calles de su colonia deambulando.
NEKO!!!!!
Gritó una última vez antes de desistir en la búsqueda, el gato se había salido de la casa y la desesperación empezaba a apoderarse del dueño.
"Debí cerrar el agujero en la reja.... no debí llevarlo con la #$"$"#$"#$"#$ gata..."
Maldecía para sus adentros enojado con todo, a la vez que regresaba hacia su casa con una molesta inquietud, apenas si tocó la superficie de su cama la expresión agria se transformó en una de sincera preocupación.
"¿Donde andara?... #%#$%#%#$ neko... Dios quiera que regrese con bien."
El sueño le venció, al otro día debía levantarse muy temprano y para su reloj biológico pasada la media noche ya era desvelada; sumido en las fases del sueño no vió el trascurrir de las horas, de súbito en medio de la noche su sentido del oído alertó a su cerebro provocando que se incorporara impulsado por un resorte.
NEKO!!!!
Casi gritó ahogandose la voz entre el adormecimiento que rápidamente se le pasó, los ladridos del perro le hicieron casi correr tropezándose con las cosas que yacían tiradas sobre el suelo de su habitación; se mal puso las chanclas sintiendo en su pecho una sensación peculiar, aquella que se genera por la incertidumbre y se acrecenta por el conocimiento, un presentimiento que le arrugó el corazón mientras sus pasos lo llevaban hacia donde el perro gruñía.
"Por favor.. que esté trepado en el árbol o en la barda... por favor..."
Pero no fueron las imágenes próximas a lo que sus ojos vieron cuando la puerta de salida hacia el patio carraspeó funesta en un chillido por la falta de aceite en las bisagras, el shock fué tan agudo que el tiempo transcurrió demasiado rápido como para notarlo.
DEJALO!!!!...
Se ahogó la orden en su garganta al ver la sangre, la rabia subió por su cabeza crispando los puños en contra del perro que desconcertado le gruñía incluso a su amo; despierto el instinto salvaje es difícil de controlarse en cualquier animal, y que somos los seres humanos sino animales?...
No supo como, quizá las lágrimas le impidieron ver el peligro de interponerse entre un cazador y su presa, no le importó la sangre ni los pedazos desgarrados de carne que humedecieron sus manos, no vió tampoco cuando su padre alertado por los gritos trataba desesperadamente de proteger a su vástago del perro, la adrenalina estaba al por mayor y los sentidos erizados por el coraje pero más que nada por la impotencia.
Solo se preocupó del felino siamés que yacía desgarrado entre sus manos, la madrugada lo sorprendió llorando, como el niño que pierde a su mejor amigo, ese incondicional que le escucha sin hastiarse de sus quejas, ese que tiene siempre una caricia dispuesta a ser brindada sin importarle tu cara de pocos amigos, ese que se acurruca en tu regazo sin importarle cuantas veces le has manoteado alejándolo para que no te llene de pelos.
Aún estaba calientito su cuerpo, el reloj apuntaba casi las 5am, pensaba desesperado como arreglarlo, pidiéndole a Dios que todo fuera un mal sueño, que esa humedad cálida de la sangre sobre sus dedos, no fuera más que un estímulo del cansancio jugándole malas pasadas; impotencia, frustración... y entonces esa bomba que se había desbordado en sollozos le hizo girar la vista hacia el ejecutor.
El perro aún gruñía, no sabía lo que había hecho o quizá si; la figura paterna fué la que puso el orden, aunque ene l fondo compartía el sentimiento de rabia de su vástago. Quizá veía tambien al gato, aquél que a su llegada no le provocó más que un fuerte disgusto, tener una mascota dentro de la casa es mucha responsabilidad, más para dos viejos que tienen que lidiar con sus propios achaques, pero no podía evitarlo... se había encariñado con el siamés igual que su hijo, sin embargo hubo de soportar estoico la desgarradora escena, solo para contener el frenesí de la bestia y que no resultara alguien más herido.
"Es solo un animal..."
Se repetía el muchacho mientras discernía entre las dos opciones funerarias que tiene disponible un gato doméstico, "Tirarlo a la basura" o "Hacer un improvizado cementerio en el patio delantero"; La primera ni siquiera fué opción, descargó la rabia cavando un pozo mientras enjugaba las lágrimas, pero sus fuerzas menguaron cuando tenía que cubrir el cuerpo, entonces el padre le reelevó terminando la tarea de su hijo en un gesto de sincera solidaridad.
"Es solo un animal..."
Volvía a repetirse para contener ese sentimiento que traía a flor de piel, sin embargo no hay nada de malo en llorar a los que nos entregan su cariño sin pedir nada, a veces precisamente "los animales" son los únicos que realmente nos enseñan lo que es querer incondicionalmente.
Por que me hiciste sonreír el tiempo que estuviste conmigo, gracias Neko.

waaaa...no entendi mucho T^T
ResponderEliminarpero en fin...hablando de cosas trascendentales...
está claro....
aunque sea animal, su vida es igual a la de un ser humano...despues de todo...todos vamos al mismo cielo...o no?? xD ademas toda vida es igual, porque somos parte de la misma esencia =3
en fin...
me ire a estudiar y a salir del pc pork me tan weando un kilo
saludos jota ^^
cuidateeeee
byes!!!